domingo, 29 de septiembre de 2013

Oscar Wilde en mis sueños



Oscar Wilde en mis sueños

Oscar Wilde es mi escritor favorito y hace poco soñé con él, fue un sueño como muchos; un poco disperso e irreal, pero no siempre tienes la oportunidad de soñar con tu escritor favorito, y menos con alguien que ya no vive en este mundo. Aquí les comparto mi sueño (con un poco de modificaciones, para que tenga un poco de forma).

Ya estaba soñando y en frente de mí, estaba Oscar Wilde, tan formal como muchos lo han descrito. Con un abrigo aterciopelado de color morado y un pañuelo tan bien doblado en su bolsillo del saco, como su cabello tan bien peinado, largo, negro y rizado. Guapo y formal como siempre lo he imaginado.

Él ya no estaba en mi camino pero yo primero me encontré encerrada en un cuarto, en el cuál me encontré con un niño que supuse que era el príncipe feliz, no recuerdo de qué conversamos pero deduje que era él; como lo tuve que hacer con cada uno de sus personajes. Perdón por no poder decir con precisión que pasó en cada uno de los cuartos, pero a veces los sueños no son tan claros como nos gustaría.

Subí unas escaleras, algo me hace recordar que los cuartos estaban en una misma casa. Una puerta estaba abierta, decidí entrar. Apareció ante mis ojos una mujer que era de gran volumen y parecía mitad araña mitad humano, no cuestionen mucho mi imaginación, ella no tiene que ver con alguno de sus cuentos pero yo ya la adjudiqué a su carrera…

Del penúltimo personaje que les hablaré, es de El gigante egoísta. No era nada guapo, era agradable, no como los niños lo veían al principio. De él no recuerdo mucho dentro de mi sueño pero puedo decir que me cayó bien.

Finalmente, no podía faltar en un cuarto el ruiseñor. Aquí simplemente veía la imagen del ruiseñor junto a la rosa. Esta imagen me pareció tan triste, que fue lo único que pude sentir.

Olvidando el último cuarto, puedo decir que desperté, fui feliz y concluí que había sido uno de los mejores sueños que he tenido. Pensar en Oscar Wilde escribiendo y que esto terminara en mis sueños para hacerme pasar una buena noche, me alegró más de lo normal y me hizo despertar con un muy buen sabor de boca.