Hoy en el metro
Hoy me subí al metro y enfrente de mí, subió un señor de 70
años de edad, creo yo. Desde que estábamos esperando el metro, noté que no
tenía una pierna y parecía que iba a trabajar. Pero fuera así o no, estaba
haciendo un esfuerzo. Los dos nos sentamos y justamente quedó en el asiento que
estaba frente a mí.
Irónicamente, un señor “ciego” estaba pidiendo dinero y
obviamente, lo primero que pensé fue: ¿Por qué darle dinero a alguien que yo sé
bien que puede trabajar aunque no vea? Me puse a pensar en los paraolímpicos, en
una persona que yo veo todo el tiempo que teniendo alrededor de 60 años y ser
ciego, se esfuerza todos los días por llevar a su hijo a la escuela en
transporte público y después de eso, se va a trabajar.
Otra cosa que me llamó mucho la atención de el señor, fue
que todo el camino (bajamos en la misma estación), llevo una sonrisa en su
cara. Hablaba con las personas que podía, compró una cinta adhesiva de $10 e
inmediatamente, le iba explicando a todo mundo que era para su nieto con una
gran felicidad.
Entonces, lo único que pensé y sentí de ese señor y por
supuesto, siento de las personas que a pesar de tener una discapacidad, hacen
un esfuerzo todos los días por seguir viviendo y sonreír fue un gran
sentimiento de admiración.
La ultima vez que yo me subí al metro había unas chicas vestidas con ropa muy reveladora; ¿Eso cuenta como ir a trabajar?
ResponderEliminarAtte: Martin
Jaja sí... También son dignas de admiración.
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